Nuestra torre es Dios

​La Geografía de la Victoria: El Nombre y la Altura

​El texto de Proverbios 18:10 establece una relación intrínseca entre la identidad de Dios y nuestra ubicación emocional: “Torre fuerte es el nombre del Señor; a él corre el justo, y es levantado” (traducción literal del hebreo sagab). No solo se trata de estar a salvo, sino de ser posicionado por encima de la circunstancia.

​1. El Nombre como Jurisdicción

​Correr al “Nombre del Señor” no es repetir un título, es entrar en Su jurisdicción. En la antigüedad, la torre de una ciudad representaba su soberanía y su punto de mayor resistencia. Al habitar en Su nombre, dejamos de operar bajo las reglas del “suelo” —donde impera el caos, la escasez o el temor— para operar bajo las reglas de la Torre. La reflexión de Rigoberto Salazar nos recuerda que la victoria no es un evento futuro, sino un lugar presente donde el justo ya está a salvo antes de que la batalla termine.

​2. La Claridad del “Lugar Alto”

​La torre es el mejor lugar para una “mayor apreciación” del panorama. Bíblicamente, esto es la diferencia entre la reacción y la revelación:

  • Abajo, en el valle: Solo vemos el polvo que levantan los problemas.
  • Arriba, en la torre: Vemos la trayectoria del enemigo y, más importante aún, el horizonte de Dios. Subir a la torre es un ejercicio de agudeza visual espiritual. No peleamos para obtener la victoria, sino que peleamos desde la victoria que se visualiza en la comunión con el Padre.

​3. El Ascenso como Disciplina

​Jesús, siendo el modelo perfecto, nos enseñó que el ascenso a la torre es una disciplina de retiro. Él no esperaba a que el ataque llegara para buscar la altura; Él vivía en la altura para que, cuando llegara el momento de bajar al valle, su perspectiva no fuera contaminada por la presión del entorno, como en el monte de la transfiguración el bajo a la multitud a predicar y sanar.

Conclusión: La seguridad que ofrece Proverbios no es una promesa de ausencia de guerra, sino una garantía de superioridad táctica. Estar “a salvo” no significa estar escondido, significa estar tan alto que los dardos del enemigo pierden su alcance mientras tu visión gana nitidez.

Rigoberto Salazar